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La OMC presenta su primera Guía de Buena Práctica Clínica en Asma Infantil

19 de octubre de 2007

Con el objetivo de que el abordaje del asma desde la consulta de pediatría se lleve a cabo de la forma más eficaz posible, y ante el cada más creciente impacto de esta enfermedad entre los niños españoles, nace la primera Guía de Buena Práctica Clínica en Asma Infantil, iniciativa de la Organización Médica Colegial (OMC), y avalada por el Ministerio de Sanidad y Consumo.

guía

Guía de Buena Práctica
Clínica en Asma Infantil

En este sentido, y según explica Francisco Toquero, vicesecretario de la OMC, “uno de los objetivos de nuestra institución es el de formar e informar al médico estableciendo unos criterios mínimos de actuación consensuados científicamente y avalados por los especialistas en la materia, que nos permitan ofrecer la calidad asistencias que la sociedad demanda.”

“Cuando hablamos – enfatiza el doctor Toquero -, como es el caso, de la salud de los niños, esto cobra, si cabe, mayor importancia. Con la elaboración de esta guía pretendemos poner a disposición de los responsables de diagnosticar, tratar y controlar al niño asmático, una herramienta de trabajo indispensable para su práctica clínica diaria”.

En la misma línea se pronuncia Elena Alonso, del Hospital Materno–Infantil Gregorio Marañón de Madrid, y una de las coordinadoras de esta guía, para quien “este instrumento de apoyo en la tarea del control del niño asmático aborda de forma directa y a la vez sencilla los aspectos clínicos, los diagnósticos diferenciales, las diferentes orientaciones pronósticas y las consecuencias terapéuticas que todo ello implica. Se han recogido en ella –explica la experta- las últimas recomendaciones y revisiones terapéuticas de las guías internacionales y nacionales de forma integral y concreta, dándose especial protagonismo a la educación en autocuidados”.

La formación, elemento clave

El capítulo de los programas formativos es algo que, en general, los expertos consideran como algo clave de cara al control del niño asmático. En este sentido, Concepción Oliva, del Hospital Nuestra Señora de Candelaria de Tenerife, y también coordinadora de esta guía, destaca la importancia de educar a la población acerca de la enfermedad, de su evolución y de seguir correctamente un tratamiento, en ocasiones de forma mantenida para controlar los síntomas de manera eficaz. “Por todo ello –explica la especialista- se deberían desarrollar programas educativos sobre la enfermedad asmática para la población general y, especialmente, para los pacientes y sus familias”.

Papel del pediatra

Esta guía también pone de manifiesto el importante papel que el pediatra de atención primaria debe jugar en el tratamiento y control del niño asmático. A este respecto, la doctora Alonso apunta que “en un principio, el pediatra del primer escalón asistencial es quien debe establecer el diagnóstico y tratamiento del niño asmático, dependiendo de su criterio la derivación de éste a otro especialista.

De la misma forma, la doctora Oliva apunta que “para que el pediatra de atención primaria pueda realizar adecuadamente el seguimiento del paciente asmático, se debería disponer de programas específicos de atención al niño con asma, sacándolos del contexto de la consulta diaria de atención primaria. De este modo, se podría informar adecuadamente de la variabilidad de la enfermedad, de los cambios terapéuticos a realizar en cada niño, según el momento evolutivo de su enfermedad, situaciones concretas, y se educaría correctamente al paciente y su familia para conseguir un óptimo autocontrol”.

Asma infantil, diferente al asma en el adulto

Otra de las cuestiones claves de esta guía es la importancia y necesidad de diferenciar claramente el asma del niño del asma del adulto. El asma es la enfermedad crónica más frecuente en la infancia, siendo más que ilustrativo el ejemplo de que las sibilancias en los primeros años de vida afectan a un tercio de la población infantil.

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