Ministros de Salud de Mesoamérica acuerdan trabajar juntos para atender las necesidades de salud de los migrantes

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En 2015, casi 64 millones de personas vivían fuera de su país de origen en las Américas, un 36% más que en 2000. El tránsito irregular y en condiciones inadecuadas tiene consecuencias negativas en la salud. 

Ministros y altas autoridades de Salud de Belice, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá y República Dominicana acordaron trabajar juntos para atender las necesidades de salud de los migrantes en Mesoamérica. 

Representantes de los diez países firmaron la Declaración Ministerial sobre Migración y Salud, que establece una serie de acuerdos de trabajo conjunto para mejorar la información disponible sobre la situación de salud de los migrantes y crear alianzas para abordar de manera integral y oportuna sus necesidades de salud. 

Los ministros de Salud se comprometieron, además, a trabajar para promover cambios y mejoras en los marcos normativos de sus países para poder atender las necesidades en salud de los migrantes, a compartir experiencias, a fortalecer las políticas migratorias y sanitarias nacionales y regionales para la atención integral del migrante, y a fortalecer el sistema de vigilancia de la salud de la población en tránsito. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) brindó apoyo técnico para la elaboración de la declaración. 

“La migración es uno de los temas de la humanidad en el siglo XXI”, afirmó el secretario de Salud de México, José Narro, anfitrión del encuentro. América Central, Norteamérica y el Caribe constituyen el territorio más importante de origen, tránsito, destino y retorno de migrantes en el mundo. En las Américas, el número de migrantes aumentó en un 36% entre 2000 y 2015, alcanzando casi los 64 millones de personas, de las cuales un 48% eran mujeres. 

“La declaración que firmamos tiene una serie de compromisos que nos van a permitir conocer más sobre la salud de los migrantes, compartir experiencias y realizar acciones concretas”, sostuvo Narro.

El ministro de Salud de Costa Rica, Fernando Llorca Castro, reconoció la necesidad de mejorar los sistemas de información para documentar la situación de salud de los migrantes. “Sabemos que en general es una población joven, sana y buscando oportunidades, pero en algunas partes del trayecto sufren violencia, accidentes con consecuencias para su salud física y mental”, describió. 

Las circunstancias que enfrentan los migrantes en las diferentes etapas del ciclo migratorio, como la falta de alojamiento adecuado, bebidas y alimentos contaminados y poco acceso a servicios básicos de salud y saneamiento, las exponen a riesgos para su seguridad, su salud física y mental.

“La evidencia indica que a medida que las personas migrantes en condición irregular se alejan de su país de origen y transitan en condiciones inadecuadas, su estado de salud se deteriora”, señaló Carissa F. Etienne, Directora de la OPS.  Etienne pidió tratar a los migrantes con “sensibilidad y dignidad”, y abordar el tema desde un enfoque de derechos humanos. 

“La migración impacta en la salud física y mental por la situación de incertidumbre y agresiones que atraviesan”, manifestó la ministra de Salud de El Salvador, Violeta Menjivar. Para atender a los migrantes que regresan, indicó, su país cuenta con una oficina de atención al migrante en el aeropuerto internacional de El Salvador, y otras nueve oficinas en las fronteras terrestres. 

Durante el encuentro, las autoridades de Mesoamérica coincidieron en afirmar que la salud de los migrantes es una “responsabilidad compartida” y que se deben abordar los diversos determinantes sociales que inciden en la salud de los migrantes y que exceden al sector de la salud. 

La Directora de la OPS ofreció el apoyo de la organización para implementar las acciones acordadas durante el encuentro y compartir la experiencia regional en foros internacionales.

La declaración fue suscrita por el secretario de Salud de México, José Narro; los ministros de Salud de Belize, Pablo Marín; Costa Rica, Fernando Llorca Castro; El Salvador, Violeta Menjivar; y Guatemala, Lucrecia Henández Mack, y la  secretaria de Salud de Honduras, Delia Rivas. También la suscribieron los viceministros de Salud de Panamá, Eric Ulloa, y de República Dominicana, Francisco Neftalí Vazquez; el secretario general del Ministerio de Salud de Nicaragua, Carlos Saenz, y la embajadora extraordinaria de Colombia en México, Patricia Cárdenas Santamaría. La doctora Etienne participó como observadora de la firma. 

El documento se basa en compromisos previos asumidos por los países con la salud de los migrantes como las resoluciones de la OPS y de la OMS sobre salud de los migrantes y sobre acceso y cobertura universal de salud, la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, la Declaración de Nueva York para los refugiados y los migrantes de Naciones Unidas de septiembre de 2016, y resoluciones de la Organización de Estados Americanos (OEA) sobre los derechos humanos de los migrantes.