182. Respuesta de la UE ante una pandemia de gripe

La Comisión Europea ha elaborado una comunicación sobre la planificación de la preparación y respuesta en la Comunidad Europea ante una pandemia de gripe.

Pollos

Cada invierno, la gripe afecta a numerosos ciudadanos de la Unión Europea. En una epidemia estacional normal, cae enferma entre el 5 y el 10% de la población. En el pasado, las pandemias de gripe afectaron a la población con mucha más gravedad que las epidemias estacionales, alcanzando tasas que van del 10 al 15%. En el siglo xx hubo tres pandemias: la conocida como gripe española de 1918-1920 (la mayor, que causó más de veinte millones de muertes, tal vez hasta cincuenta millones en todo el mundo), la gripe asiática de 1957-1958 y la gripe de Hong Kong de 1968-1969.

El avance de la gripe aviar altamente patógena (HPAI, siglas inglesas de highly pathogenic avian influenza) desde China y el sudeste asiático ha hecho temer que surja un virus de la gripe plenamente adaptado a la transmisión entre humanos y capaz de causar millones de muertes y enormes daños económicos.

Planificación genérica ante emergencias

La preparación y la respuesta frente a pandemias de gripe representan un formidable reto y exigen mayores esfuerzos a los Estados miembros y la Comisión. Tales esfuerzos habrían de enmarcarse en un planteamiento más general de las emergencias de salud pública, a fin de utilizar eficazmente unos recursos escasos, aprovechar la pericia más extensa posible y conseguir unos procedimientos y unas funciones gestionables y lo más simples posible. La Comisión ha publicado una comunicación sobre la planificación genérica ante emergencias de salud pública a nivel de la UE a fin de apoyar esos esfuerzos.

Los efectos de la pandemia en las sociedades son inevitables, pero con una buena planificación de la preparación y la respuesta es posible mitigar su alcance y sus repercusiones. Para toda planificación es esencial definir estrategias de comunicación nacionales y locales que sean complementarias y se apoyen en mecanismos capaces de ofrecer orientación e información con rapidez, exactitud y claridad. Planificar la respuesta a una pandemia es asunto complicado, puesto que sabemos poco de sus posibles consecuencias: la información disponible es insuficiente y heterogénea.

Teniendo en cuenta las pandemias anteriores, la opinión de los expertos y la elaboración de modelos teóricos, la mayoría de los planes nacionales de preparación se basan en supuestos de planificación entre los que se incluyen los siguientes:

  • Tasa de incidencia.
  • Tasa de letalidad.
  • Consultas clínicas.
  • Ingresos hospitalarios.
  • Tasa de cuidados intensivos.
  • Absentismo laboral.

Planes de pandemia

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido recomendaciones de acción antes de las pandemias y durante las mismas (Plan mundial de la OMS de preparación para una pandemia de influenza), que sirven de base para los planes de países de todo el mundo. La planificación a escala de la UE se basa en las mismas recomendaciones, aunque han de tomarse medidas específicas para atender a determinadas circunstancias y condiciones particulares de la UE.

En marzo de 2005, la Comisión y la Oficina Regional para Europa de la OMS organizaron un taller para debatir los planes de pandemia, detectar sus carencias y señalar las mejoras necesarias. En esta ocasión se resaltaron como aspectos clave el compromiso político, la necesidad de más recursos para la preparación ante pandemias y de más investigación y la resolución de complejas cuestiones jurídicas y éticas, y se mostró un gran interés por el desarrollo de soluciones comunes y la cooperación transfronteriza (Pandemic influenza preparedness
planning
).

La mayoría de los Estados miembros han abordado en sus planes temas prioritarios como la estructura de la cadena de mando, la estrategia de comunicación y la capacidad de los laboratorios. Por ahora, alrededor de la mitad de los Estados miembros incluyen medidas sobre viajes internacionales, localización de contactos, cuarentena y restricciones de desplazamientos. Algunos Estados miembros han estudiado la necesidad de medidas para sus ciudadanos residentes en el extranjero.

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