159. Mortalidad en los países de la Unión Europea

La mortalidad global en la UE durante el periodo 1999-2001, según los datos recogidos en el último anuario estadístico de Eurostat, refleja que las enfermedades del aparato circulatorio son la principal causa de defunción, tanto en las mujeres (44%) como en los varones (37%). La segunda causa más frecuente son los tumores malignos, que suponen un 29% de las muertes en los varones y cerca del 23% en las mujeres.

A pesar de estos datos generales, los patrones de mortalidad varían considerablemente entre las regiones, así como por edad y sexo. En algunas patologías, los hombres tienen el doble de tasa de mortalidad que las mujeres.

La mortalidad global en la mayoría de los nuevos Estados miembros, junto con Bulgaria y Rumania, es especialmente alta, tanto en los varones como en las mujeres. Sin embargo, en los países de la UE-15, se aprecia una mortalidad baja en el sur, sobre todo en Italia, España y Grecia.

Especialmente escasa mortalidad cerebrovascular en Francia

En la Europa de los 25, las enfermedades del aparato circulatorio son la causa más frecuente de defunción tanto en las mujeres como en los hombres, con una tasa de mortalidad especialmente elevada en los países del Este.

Entre las enfermedades del aparato circulatorio, la patología cerebrovascular supone el 22% de las defunciones en los varones y el 28% en las mujeres, y es, por lo tanto, la segunda causa más frecuente dentro de este grupo tras la enfermedad isquémica del corazón.

Letonia y algunas regiones de Hungría, Rumania y Bulgaria tienen las tasas de mortalidad más altas por ictus en los hombres. El panorama entre las mujeres es bastante similar, pero además una región griega y dos portuguesas refieren unas tasas de mortalidad muy altas. Las tasas más bajas se encuentran en Francia, en donde todas las regiones siguen la tendencia nacional de una mortalidad media baja: la tasa francesa en las mujeres es 35,3 y en los hombres 49, ambas bastante inferiores a los valores medios de la UE-25 que son 50,6 y 63,1 respectivamente.

Las tasas de mortalidad por infarto suelen ser bajas en el oeste (Francia, Bélgica, Países Bajos y las regiones occidentales de Alemania), así como en el sur (Chipre, partes de Italia y España).

En cuanto a las enfermedades isquémicas del corazón, la obesidad, la falta de ejercicio, el consumo de tabaco y alcohol, la diabetes, la hipertensión y el estrés se suelen considerar los principales factores de riesgo para tener un infarto. Hay que tener en cuenta que la diferencia que se aprecia entre los países puede deberse a los hábitos alimenticios en los antiguos 15 Estados, así como a los efectos de la transición en curso en los nuevos Estados miembros y en los países candidatos.

Las tasas de cáncer de colon reflejan semejanzas en los hábitos alimenticios

En la Unión Europea de los 25, el cáncer de colon supone más del 8% de los tumores malignos, por lo que es uno de los cánceres más frecuentes. La mortalidad en los varones es 1,5 veces mayor que en las mujeres. Más aún, en las regiones más afectadas (con una tasa de mortalidad en los varones mayor de 25) la mortalidad es mucho mayor entre los hombres que entre las mujeres. En la UE-25 la tasa de mortalidad en los varones es de 16, pero en algunas regiones de Hungría y República Checa se alcanzan valores por encima de 30.

Alta mortalidad en las mujeres británicas por neumonía y gripe

Las enfermedades del aparato respiratorio suponen más del 10% del total de decesos en la UE-25 y son, por lo tanto, la tercera causa más frecuente de muerte.

Merece la pena señalar que de este porcentaje se han excluido los cánceres, que se han incluido en los tumores malignos. En las enfermedades del aparato respiratorio se pueden observar diferencias considerables en función del sexo: los varones suelen morirse más de enfermedades crónicas de las vías respiratorias, incluida el asma (más del 45% de las muertes en este grupo son ocasionadas por enfermedades del aparato respiratorio), mientras que las mujeres sufren más enfermedades infecciosas de las vías respiratorias: gripe y neumonía (cerca del 50% de la mortalidad femenina se debe a enfermedades respiratorias).

Aunque es común a todas las edades, la gripe y la neumonía se convierten en graves y letales en edades avanzadas. La estructura general de la población (con un mayor número de mujeres ancianas) también explica esta diferencia entre sexos. Se observan unas cifras especialmente altas en el Reino Unido, donde más del 75% de todas las regiones informan de una tasa de mortalidad por grupo de edad del 50% o más.

Cáncer de próstata: clara división norte-sur

El cáncer de próstata afecta más frecuentemente a los hombres mayores (en la UE, más de 9 de cada 10 decesos se producen en mayores de 65 años).

El cáncer de próstata representa cerca del 10% de las muertes en varones causadas por un tumor maligno. Lo cual supone un 3% del total de muertes en varones. Tiene, por lo tanto, un impacto pequeño en la mortalidad masculina. Sin embargo, cuanto mayor sea la esperanza de vida, más repercusiones tendrá para la salud pública.

En toda la Unión Europea , se puede observar un claro contraste entre los países septentrionales y las meridionales. La mortalidad ocasionada por el cáncer de próstata es relativamente alta en los países escandinavos, en Bélgica, en los Países Bajos y en algunas regiones francesas. Por su parte, los países mediterráneos tienen una tasa de mortalidad menor, junto con Bulgaria, Hungría y Rumania. La menor esperanza de vida de los hombres en estos últimos países puede explicar, en parte, la menor mortalidad por cáncer de próstata.

Cáncer de pecho: acusada diferencia geográfica

El cáncer de pecho es el cáncer que afecta con mayor frecuencia a las mujeres. Es responsable de cerca del 4% de las muertes en la población femenina europea y supone un 18% del total de decesos femeninos causados por tumores malignos.

El cáncer de pecho afecta con bastante frecuencia a las mujeres jóvenes: cerca del 40% de los decesos tienen lugar antes de los 65 años.

El mapa estadístico del cáncer de pecho, que es el mismo para todas las edades y para las mujeres de menos de 65 años, muestra la diferencia geográfica. Una gran franja en la que se produce un exceso de mortalidad, en comparación con la media de la UE-25 del 23,4%, cruza diagonalmente Europa de Irlanda a Hungría. En el resto de los países las tasas son mucho más bajas, sobre todo en Bulgaria, Chipre, Grecia y España.