5. Programa de la Unión Europea sobre la idoneidad de los donantes de sangre

Son de sobra conocidos los problemas y enfermedades que
ha ocasionado la falta de seguridad en las donaciones de sangre,
por este motivo, y dentro de los programas que se están llevando a
cabo en el desarrollo de la política de salud pública en la Unión
Europea, se ha lanzado una propuesta con el fin de mejorar la
confianza en la seguridad de la cadena de transfusión
sanguínea y fomentar el autoabastecimiento de sangre en la
Comunidad
.

Donación

Con esta iniciativa se pretende que los Estados miembros
lleven a cabo campañas de información a los donantes sobre los
siguientes temas:

  • El riesgo de contraer enfermedades infecciosas que pueden
    transmitirse por la sangre y los productos sanguíneos, riesgo
    que justifica que se pidan los antecedentes médicos, el
    examen médico y las pruebas de las donaciones.
  • Las razones por las que no debe hacerse una donación que
    pueda ser perjudicial para su propia salud o que suponga un
    riesgo para los receptores.
  • Los importantes beneficios que las donaciones de sangre y
    plasma tienen para los pacientes.
  • La posibilidad, en cualquier momento, tanto de preguntar
    como de retirarse del proceso de donación.

Se asegura a los donantes que el centro de donación de
sangre les avisará si los resultados de los análisis reflejan la
existencia de cualquier patología.

En todo momento se comunicará a los donantes las medidas
que se adopten para garantizar la confidencialidad de cualquier
información sobre su salud y su donación. Los donantes tendrán
la posibilidad de pedir al personal médico del centro de donación
de sangre que no se utilice la donación.

Los donantes facilitarán al centro de recogida de sangre y
plasma los siguientes datos:

  • Su identificación, acreditada mediante documentación
    oficial válida.
  • Información sobre su salud e historia médica, incluidas las
    características sociales y de comportamiento que puedan
    influir en la calidad de la donación.
  • Respuestas a preguntas sobre su salud e historia médica,
    mediante un cuestionario escrito y una entrevista personal
    con un miembro del personal sanitario con formación
    especifica.
  • Su firma, así como la del miembro del personal sanitario
    que realiza las entrevistas, en el cuestionario del donante.

Los donantes deberán confirmar su consentimiento por
escrito. Asimismo es fundamental su acuerdo para que la sangre o
plasma que donen pueda compartirse, si es necesario, con otro
Estado miembro diferente del suyo.

Los Estados miembros crearán un sistema de identificación
y registro del centro de recogida de sangre y de los donantes
mutuamente compatible, garantizando en todo momento la
confidencialidad de la información.

En cada centro de donación se explicarán claramente los
criterios para la aceptación de donantes.

Los Estados miembros velarán para que la donación no
perjudique la salud de los futuros receptores ni la del propio
donante, comprobarán la idoneidad del donante antes de cada
donación, prohibirán o eliminarán progresivamente la utilización
de "donantes de sustitución" y requerirán que el médico
responsable dé por escrito su autorización para que una persona
pueda donar sangre o plasma cuando surjan dudas al respecto.
Se llevará un registro de los donantes que dejen de serlo de
manera definitiva o temporal, y de las razones de ello. En la
elaboración de dicho registro se respetará la confidencialidad de
los datos sin que ello obste para que el personal autorizado pueda
consultarlo.

Los Estados miembros garantizarán la confidencialidad y
seguridad de los datos médicos de los donantes. Asimismo velarán
para que se establezcan procedimientos que eviten la divergencia
de datos y prohibirán la revelación no autorizada de dicha
información, garantizando al mismo tiempo el seguimiento del
destino de las donaciones.

Se establecerá una normativa común en lo relativo a:

  • las cantidades máximas de sangre y de plasma que pueden
    extraerse en una sola donación y durante un período de 12
    meses;
  • los intervalos mínimos de tiempo entre donaciones.

Los Estados miembros se asegurarán de que el donante
pueda ser atendido médicamente en caso de que se produzca
alguna reacción adversa relacionada con la donación.

Los Estados miembros garantizarán que se analice una
muestra de todas las donaciones para ver si pueden transmitir
enfermedades y obligarán a repetir los análisis de las muestras de
sangre que hayan dado positivo en una prueba de cribado inicial.

Los Estados miembros adoptarán las medidas necesarias
para difundir la presente Recomendación entre todas las partes
interesadas, en particular en los centros de donación de sangre de
su territorio.

Los Estados miembros adoptarán las medidas necesarias
para fomentar las donaciones de sangre y plasma voluntarias y no
remuneradas.