El Dr. Serafín Romero tomó posesión oficial de su cargo como presidente del CGCOM

Versión para impresiónVersión para impresiónEnviar por MailEnviar por Mail

En el marco del Gran Anfiteatro del Colegio de Médicos de Madrid se congregó una alta representación de todo el sector sanitario, con la presencia de altos cargos del MSSSI, consejeros de Sanidad, entre ellos, los de Madrid y Castilla-La Mancha, así como miembros de las Comisiones de Sanidad del Congreso y del Senado
 
También acudió gran parte de la Asamblea general de la OMC,  presidentes de los Colegios de Médicos, de Sociedades Científicas, miembros del Foro de la Profesión Médica, presidentes de otros Consejos de la profesión sanitaria, representantes sindicales, además de otras autoridades sanitarias y representantes de partidos  políticos. Ante todos ellos, el Dr. Serafin Romero expresó su “compromiso social” con el SNS, los profesionales y los pacientes.      
 Inició su intervención con un agradecimiento a todos con los que ha compartido su experiencia colegial, primero en el Colegio de Médicos de Córdoba y, posteriormente, en el CGCOM como secretario, vicepresidente y ahora como presidente, su apoyo y colaboración.  
 
En su discurso, señaló que, pese a los problemas a los que se enfrenta actualmente la profesión médica como la insuficiencia financiera de los sistemas de salud, las dificultades en la prestación de la asistencia sanitaria, los elevados costes de los medicamentos, la precariedad laboral de los médicos y la falta de perspectiva profesional, la profesión permanece fiel a sus principios y valores, en defensa de la salud de los ciudadanos.  
 
En su intervención, expuso las cinco grandes líneas estratégicas sobre las que centrará las prioridades de su mandato: el modelo de Sistema Nacional de Salud, el médico, la Organización Médica Colegial, la profesión, los pacientes y los ciudadanos y sociedad.
 
Sobre el modelo de SNS, dijo que es el “gran patrimonio colectivo y un derecho irrenunciable de todos los españoles como modelo de equidad social y de solidaridad” y cuestionó si podrá seguir siendo sostenible con las “condiciones económicas restrictivas y de ajustes estructurales que hoy se le han impuesto”.
 
Para el presidente de la OMC, el problema más grave del SNS es su sostenibilidad económica y afirmó que las consecuencias de los recortes económicos han generado “aumento de listas de espera y un empeoramiento notable de las condiciones del ejercicio de la profesión médica”.
 
A esta situación, se suma el “elevado precio de los medicamentos y de la tecnología diagnóstica” y se muestra partidario de que Gobierno y CCAA se replanteen nuevas fórmulas que garanticen el acceso al medicamento de alto valor clínico y el mantenimiento sostenible del SNS.
 
Tras reiterar la necesidad de un acuerdo político sobre la Sanidad al máximo nivel que facilite las necesarias reformas del SNS, propuso que el Congreso de los Diputados designe una Comisión de Expertos para analizar los principales problemas de organización y funcionamiento del SNS y proponga medidas de mejoras específicas que sirvan de referencia para las reformas legislativas y la acción de Gobierno que se precisa. 
 
Pacto contra la precariedad de los profesionales, tanto en el ámbito público como en el privado 
 
Sobre la situación del médico afirmó que es “a quien le toca gestionar la cruda realidad de las consecuencias de la crisis”, con las “limitaciones impuestas, las injerencias interesadas y las exigencias por parte de autoridades, directivos y la propia sociedad” para responder, desde su ética profesional, a las necesidades de los ciudadanos.
 
Denunció la precariedad en el empleo médico, tanto público como privado. En el público, con una “temporalidad injusta e evitable que está precarizando la profesión” y, en el privado, con un “abuso de las compañías aseguradoras que imponen honorarios indignos”. 
 
La falta de planificación del número de efectivos en las profesiones sanitarias, el incremento de facultades y escuelas que deja a muchos profesionales sin salida o les avoca a marcharse fuera de España, unido a la mala calidad de empleo “destruye la motivación y arruina las vocaciones de miles de jóvenes médicos y médicas”, afirmó.
 
Ante esta situación, el presidente de la OMC abogó por un Pacto por los profesionales sanitarios contra la precariedad y que se haga una verdadera apuesta por los recursos humanos del SNS.


En el capítulo de los profesionales hizo mención también a las agresiones a sanitarios, lacra ante la que la corporación médica ha venido actuando para concienciar a profesionales, administraciones sanitarias y ciudadanos de este problema de violencia que conlleva un deterioro de la relación de confianza médico-paciente. Solicitó que se refuercen las medidas preventivas y que las agresiones sean consideradas delito contra la autoridad tanto en el ámbito público como en el privado.
 
Establecer políticas de igualdad de género en la profesión médica es otro de los compromisos al frente de la corporación médica expresado por el presidente Dr. Romero quien también planteó el acceso de las mujeres a los puestos de responsabilidad, siguiendo las pautas del Plan Estratégico de Igualdad de Oportunidades del Gobierno con el fin de mejorar la participación de la mujer médico en los ámbitos directivos de representación profesional. 
 
Afrontar la regulación de los conflictos de intereses 
 
Una Organización Médica Colegial fuerte, cohesionada y unida es en lo que trabajará el nuevo presidente, consciente de que es preciso asumir el liderazgo de la profesión, con las responsabilidades y riegos que ello conlleva. Redefinir las competencias y la financiación es otro de los retos del Dr. Romero.  
 
Expresó su intención de “afrontar decididamente la regulación de los conflictos de intereses” que aparecen muy a menudo en la práctica profesional del médico, así como elaborar “políticas de gestión de los errores médicos, transparentes y comprometidas en pro de la calidad y la seguridad”.
 
La formación médica continuada, el desarrollo profesional continuo y la Validación Periódica de la Colegiación (VPC) son otros de los compromisos expuestos por el Dr. Romero en su toma de posesión como presidente de la corporación médica. 
 
Respecto de la organización de la corporación, cuya misión es “representar a la profesión, ordenarla, establecer un código de conducta y proteger al médico y a los ciudadanos”,   apostó por avanzar hacia esquemas más profesionalizados, representativos y modernos, y alentó a los jóvenes a “que vengan con nosotros a cambiar la Historia”. “Necesitamos su fuerzas y les esperamos para el relevo”, afirmó. 
 
Se mostró a favor de establecer alianzas con las asociaciones de pacientes y a compartir espacios con otras profesiones sanitarias, particularmente, con la enfermería, a la que denominó “nuestra profesión hermana”. 
 
Al respecto de otros colectivos, dijo que no admite más demora “buscar lo que nos une, desde el debate profesional y sosegado, analizando los nuevos espacios competenciales desde la rigurosidad” porque la no resolución “nos aleja de la realidad asistencial y nos avoca a la confrontación interesada y al deterioro de nuestras corporaciones”. 
 
Sobre la ordenación profesional, defendió el rol de la OMC como   autoridad competente y la necesidad de pactar los distintos ámbitos de regulación, con el compromiso de ejercerla de manera transparente y efectiva. Habló también de la presencia de la corporación en diversas instituciones europeas para defender los intereses profesionales de los médicos españoles, del arraigo de la OMC en Iberoamérica y su aportación en la Asociación Médica Mundial.
 
“Es una emergencia abordar las tasas de reposición en el sector sanitario”
 
En su discurso habló de la “enorme segmentación” de los médicos en España con casi 50 especialidades médicas y cerca de 200 subespecialidades y áreas de alta especialización, cada una con su pequeño universo de técnicas, tecnologías y moléculas; cada una con espacios profesionales, afectada por la influencia que se ejerce a través de sociedades científicas, ensayos clínicos, conferencias y congresos, retribuciones, ayuda y premios. “Esta estructura segmentada –dijo- , con todos estos vectores, se convierte en una valla electrificada con poderosas corrientes de intereses”.
 
Otro de los retos para su mandato es aprender a trabajar juntos por el bien del paciente y para “afrontar los grandes problemas y los poderosos intereses que amenazan la medicina, a los médicos y a los sistemas públicos de salud”.
 
En referencia a la Atención Primaria, valoró positivamente la reforma de los años 80 que consiguió “combinar el compromiso secular de los médicos de cabecera con los pacientes en su entorno familiar, con la modernidad científica de la medicina y con las nuevas perspectivas del trabajo comunitario y en equipo”.  
 
Señaló, sin embargo, que la evolución entre el “excesivo hospital centrismo y la contratación económica que en la segunda década de este siglo trajo la austeridad y la crisis, han castigado doblemente la Atención Primaria”.
 
Tras aludir a la realidad de una población más envejecida, con más enfermedades crónicas, afirmó que “estamos asistiendo atónitos al auge creciente de nuevas puertas de entrada al SNS por parte de los ciudadanos que han encontrado en las urgencias una válvula de escape ante la pérdida progresiva de la figura del médico de familia, del médico de las personas, del médico de confianza, producida por las políticas de recortes indiscriminados que están generando un escenario que rompe la relación médico-paciente”.
 
Para el Dr. Romero es una emergencia abordar las tasas de reposición ante las múltiples jubilaciones que se van a producir en el sector sanitario. Y en lo profesional, demandó la implementación de un modelo de Desarrollo Profesional que defina el proceso para mantener y mejorar la competencia profesional.  
 Desarrollar un activismo social para defender a los pacientes, especialmente, los pobres y frágiles
 
Para el Dr. Romero, el reconocimiento que la sociedad otorga a la profesión exige a los médicos un “cumplimiento estricto de las leyes, un claro escrutinio ético en todas nuestra intervenciones públicas, transparencia en la declaración de conflictos de interés y un comportamiento moral ejemplar”.
 
Afirmó que, en este contexto actual de “austeridad severa”, los médicos debemos mantener la obligación de eficiencia, pero, a la vez, desarrollar un activismo social para defender a los pacientes, particularmente a los más pobres, frágiles e incapaces de afrontar sus necesidades de salud y autocuidado”. 
 
Finalmente, expreso su compromiso por el ejercicio profesional de calidad, centrado en el paciente y en la defensa de sus intereses por encima de cualquier otro interés y condición, y en trabajar por una organización comprometida con la protección de la salud. 
 
Para todo ello, defendió que la colegiación universal, los colegios de médicos y la Organización Médica Colegial, de los que dijo sentirse orgulloso, son los mejores instrumentos para la “defensa de los valores de la profesión, de los derechos de los pacientes y de la sociedad en su conjunto”.