Las nuevas aplicaciones de la denominada informática sanitaria, como la receta electrónica, la historia clínica compartida o el testamento vital, plantean escenarios nuevos para las instituciones profesionales como la OMC, que debe reaccionar ante estos retos tan importantes para poder seguir cumpliendo sus funciones de regulación de los profesionales.
Ser el referente en este sector y en la puesta en marcha de soluciones a estos retos para que los profesionales puedan hacerles frente con solvencia es el mecanismo que asegura a la OMC seguir desempeñando su papel regulador en la nueva era digital con independencia.
Por otro lado, dada la gran sensibilidad de la información de salud, la necesidad de seguridad es especialmente elevada, tanto por el deber de secreto profesional del médico como por la presión del acceso – no siempre deseable – a la información sin control. En este sentido, debe considerarse la certificación electrónica profesional un elemento esencial para la construcción de servicios digitales de confianza.
El carné de médico colegiado con certificado digital y firma electrónica se convierte, de esta forma, en una solución creada por y para los médicos, una llave de acceso universal, segura y fiable a los servicios sanitarios que permite, además, el desarrollo de nuevos servicios, con el pleno respeto de los derechos de los pacientes.
El nuevo carné de médico colegiado va a permitir:
Todas estas garantías redundan en garantías para los ciudadanos, y prestigian el papel de las organizaciones profesionales:
Los Colegios Oficiales de Médicos son las corporaciones encargadas del registro y ordenación de los profesionales en la vida presencial. Este papel de registro debe seguir siendo regulado por los Colegios en el marco de la e-salud a través de la gestión y distribución del nuevo carné de médico colegiado.