Tanto los ministros de Sanidad de la UE como el Parlamento Europeo, se han ocupado recientemente de tomar medidas para luchar contra la diabetes, enfermedad que afecta a 170 millones de personas en el mundo y a 25 millones en la UE. Según los cálculos que ha realizado la OMS, estas cifras pueden aumentar considerablemente de aquí al 2025 si no se toman las medidas adecuadas.
El pasado 26 de abril se celebró en Viena una reunión de los ministros de Sanidad de los Estados miembros a la que acudieron también representantes de China y Estados Unidos. Se trataba de un encuentro informal previo al Consejo de Ministros del día 2 de junio en Luxemburgo. Su finalidad era abordar la actual situación de la diabetes y determinar un plan de salud acorde a las necesidades femeninas, es decir, haciendo una diferencia entre géneros en determinados tratamientos médicos.
Ambos aspectos fueron planteados por la presidencia de turno de la UE, cuya ministra de Salud, la austriaca Maria-Rauch Kallat, confirmó la obtención de un consenso sobre los dos aspectos que, en su opinión, aportará "soluciones concretas en la reunión formal de Luxemburgo".
Los ministros se pusieron de acuerdo sobre la necesidad de establecer planes nacionales para luchar de manera eficaz contra la diabetes de tipo II en cada Estado miembro. Si se llevan a cabo estos planes, contarán con programas de prevención para el diagnóstico precoz, principalmente, en los grupos más vulnerables de sufrir la enfermedad.
En esta estrategia, los ministros han incluido igualmente la posibilidad de crear centros nacionales de registros europeos de la diabetes. Se necesitan datos precisos para efectuar un control consecuente sobre el efecto que tendrán las medidas de prevención de la enfermedad.
La ministra austriaca declaró que "sólo una acción rápida y una cooperación activa nos permitirán proteger de manera eficaz a la población de esta enfermedad considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como “la plaga del siglo XXI". Según sus cálculos, de aquí a 2025 el número de diabéticos podría incluso aumentar hasta los 60 millones de afectados. Esta dolencia puede además derivar en enfermedades cardiovasculares, de riñón o de visión, disminuyendo la calidad de vida de los pacientes.
En cuanto a la salud de las mujeres, los ministros acordaron elaborar un plan de salud que se ajuste a las necesidades femeninas, o, lo que es lo mismo, tratar a las féminas y a los hombres teniendo en cuenta las particularidades de cada género. "Hemos encargado a la Comisión Europea , con el visto bueno del comisario europeo de Sanidad y Protección de los Consumidores, Markos Kyprianou, elaborar un segundo informe europeo sobre la salud de las mujeres", destacó la austriaca. El primer documento en el que Bruselas puso en relación la medicina y el género de los pacientes apareció en 1997.
Por su parte, el Parlamento Europeo también ha estudiado la situación de esta enfermedad y ha aprobado el pasado 27 de abril la siguiente Declaración: