Analgésicos, antibióticos y antiácidos lideran el ranking de la automedicación. Son muchos los que creen que tomar un medicamento recetado a un familiar o un amigo puede ser igual de efectivo para ellos. Sin embargo, olvidan que detrás de una prescripción médica hay un proceso de diagnóstico personalizado, realizado por profesionales.
En la actualidad, el abuso tradicional de medicamentos se ha incrementado con la democratización de las nuevas tecnologías. Internet se ha convertido en fuente de autoinformación, o lo que es peor, en farmacia para comprar medicamentos sin receta médica.
No hay que olvidar que cada persona puede reaccionar de forma distinta a un mismo medicamento. Tomar una medicina sin control médico puede llegar a complicar los síntomas de una enfermedad mucho más grave o incluso provocar un shock si somos alérgicos a su composición.
Los problemas causados por el mal uso de medicamentos son mucho más frecuentes de lo que puede parecer. Se calcula que son la causa, directa o indirecta, de un 33% de los ingresos hospitalarios, según datos del Ministerio de Sanidad.
No hay más que recurrir al símbolo de la medicina y la farmacia: la serpiente de Esculapio, para recordar que todo medicamento puede convertirse en veneno, dependiendo, simplemente, de la dosis administrada.