Los sistemas sanitarios y las políticas en materia de salud están más interrelacionados que nunca. Ello se debe a muchos factores, como la libre circulación de los pacientes y los profesionales (favorecida por sentencias del Tribunal de Justicia de las Comunidades Europeas), las expectativas públicas comunes en toda Europa, la difusión de nuevas tecnologías y técnicas médicas a través de la tecnología de la información, y la próxima ampliación de la Unión.
Esta mayor interconexión plantea muchas cuestiones de política sanitaria, como:
Aunque, según el artículo 152 del Tratado, la acción comunitaria en el ámbito de la salud pública debe respetar plenamente las responsabilidades de los Estados miembros con respecto a la organización y prestación de servicios sanitarios y asistencia médica, otros avances (tales como los relativos al mercado interior), tienen un impacto sobre los sistemas sanitarios. En este sentido, el Consejo de Ministros de la UE ha llegado a la conclusión de que es necesario reforzar la cooperación para promover oportunidades de acceso a una asistencia sanitaria de gran calidad al tiempo que se mantiene la sostenibilidad financiera de los sistemas de asistencia sanitaria en la Unión Europea.
Con este motivo se creó el Grupo de Alto Nivel sobre Libre Circulación de Pacientes, que ha presentado su informe de conclusiones en diciembre de 2003. En sus trabajos han participado los Ministros de Sanidad de los Estados miembros y también una serie de organizaciones internacionales entre las que se encuentra el Comité Permanente de Médicos Europeos, CPME.
En este informe se realizan diecinueve recomendaciones en relación con cinco ámbitos principales:
Se han planteado muchas situaciones distintas, tanto positivas como negativas, a las que podría dar lugar un contexto más europeo para el desarrollo de los sistemas sanitarios. Algunos consideran que una mayor libertad de circulación supone una amenaza para la viabilidad de los sistemas sanitarios, ya que una de las razones de los límites históricos de la movilidad de los pacientes es ayudar a controlar los costes (un asunto clave en todos los sistemas sanitarios de la UE) y permitir una planificación eficaz. Otros han imaginado una influencia más positiva merced a una mayor capacidad de elección y de acceso para los pacientes, y a una mayor colaboración e interacción que permita compartir los recursos y las mejores prácticas.
Por tanto, el reto consiste en elaborar una política europea en este ámbito que permita avanzar hacia los resultados más positivos posibles, al mismo tiempo que se respeta la responsabilidad nacional sobre los sistemas sanitarios.
La Comisión tiene intención de presentar propuestas que respondan a estas recomendaciones en una comunicación en primavera de 2004.
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| Informe del Grupo de Alto Nivel sobre Libre Circulación de Pacientes | 159.96 KB |