La Asociación Médica Mundial (AMM) ha celebrado su asamblea general en Tokio durante los días 6 a 9 de octubre de 2004 y ha aprobado las siguientes declaraciones.
La Declaración de Helsinki está considerada como la fuente más conocida del mundo en orientación ética sobre investigación biomédica en seres humanos. Fue adoptada en 1964 y ha sido enmendada cinco veces, la última en el año 2000.
Uno de sus objetivos es tratar de evitar dobles estándares en investigación en países industrializados y en países en vías de desarrollo. En el 2002 se le agregó una nota de aclaración al párrafo 29 y en el 2004 otra al párrafo 30. La actual versión (2004) es la única oficial, todas las versiones anteriores han sido reemplazadas y no deben ser utilizadas o citadas, excepto para fines históricos.
Con esta nota explicativa, la Asociación Médica Mundial pretende asegurar que los participantes en la investigación sigan teniendo acceso a un tratamiento beneficioso probado después del estudio.
La declaración estipula que el apoyo de la industria permite la investigación médica, conferencias científicas y educación médica que pueden beneficiar a los pacientes y los sistemas de salud. Esto también ayuda a elaborar nuevos procedimientos médicos, medicamentos y tratamientos.
Sin embargo, los conflictos de intereses se presentan cuando las consideraciones comerciales afectan la objetividad del médico. La declaración estipula que "en lugar de prohibir toda relación entre los médicos y la industria, es preferible establecer normas para esta relación" que cubran cuatro aspectos:
La AMM considera que la comunidad internacional debe estar en alerta constante ante la amenaza de nuevos brotes de enfermedades y preparada para responder con una estrategia global que permita combatir la propagación internacional de brotes y asegure que la ayuda técnica apropiada llegue rápidamente a los países afectados. Para esto se requiere una colaboración estrecha con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y con las organizaciones médicas nacionales.
La AMM ha apoyado con esta declaración la labor realizada por la Federación Mundial para la Educación Médica (WFME) y ha respaldado sus documentos sobre formación médica básica, formación médica postgraduada y desarrollo profesional permanente.
En esta declaración, la Asociación Médica Mundial pide a los médicos y autoridades de salud del mundo que apoyen las medidas destinadas a evitar la contaminación de las fuentes de agua, dar más acceso a la salud y proporcionar agua potable a bajo costo para cada ser humano del planeta.
Las enfermedades transmitidas por el agua representan una gran proporción de la mortalidad y morbilidad, especialmente en países en desarrollo; estos problemas se ven agravados en tiempos de catástrofes, como guerras, terremotos, epidemias, sequías e inundaciones, y la AMM pretende con esta declaración poner de manifiesto la importancia del agua para la salud pública y para la salud de cada persona.
La declaración establece que la ética médica en tiempos de conflicto armado es idéntica a la ética médica en tiempos de paz.
Es importante que se cumplan los Convenios de Ginebra para asegurar que los médicos y otros profesionales de salud puedan prestar la atención a todo el que la necesite en situaciones de conflicto armado. Los médicos deben tener acceso a los pacientes, establecimientos y equipos médicos y obtener la protección necesaria para realizar sus actividades profesionales con libertad.